El reloj marcaba las 15HH00 cuando decidimos ir a degustar de la comida típica de la cuidad y encontramos el único restaurante que estaba abierto a esa hora, aquí tengo que pedirles disculpas ya que por mi mala memoria no recuerdo el nombre del restaurante en mención.
Una señora casi sin la parte técnica para atender a sus clientes pero con una amabilidad y una sonrisa única me convence de probar una de sus bebidas típicas: té de guayusa (infusión de la hoja de guayusa es esta ocasión servida muy fría), además de una porción de arroz con menestra de lenteja y como principal: Tilapia Frita con patacones, arroz blanco, limón-mandarina y una ensalada de tomate, pimiento verde y cebolla. Me quede impactado y a la vez contento cuando me pasaron mi plato fuerte “Tilapia Frita” y vi un plato armónico entre sabores, colores, ubicación de los géneros; presten atención en la ensalada, servida en un pocillo para evitar que sus jugos se mezclen con los demás alimentos afectando para mal sus sabores y texturas.
Barriga llena corazón contento, es una frase tan cierta que no hay que profundizarla, sino disfrutarla y evitar no dejar de hacerlo, lo que quiero decir es que no hay que renunciar a degustar nuestra deliciosa gastronomía que me sorprende cada día más, porque sencillamente las manos que la preparan están "Resaltando lo Nuestro".
Es hora de regresar, y dejar constancia de los 362.5 kilómetros que viajamos para descubrir nuestros sabores escondidos en ciertas cocinas simplemente por la falta del querer conocer lo nuestro.

Felicitaciones Chef Chevere que esten haciendo esto
ResponderEliminarSaludos
Francisco Ordoñez Struve